Wednesday, November 14, 2007

Ciencia, Tecnologia y Desarrollo

20-Diciembre-1999

CIENCIA, TECNOLOGÍA Y DESARROLLO

Las naciones que pertenecemos a la órbita de países “en vías de desarrollo” somos motejados así porque presentamos un marcado menor desarrollo en materia económica y en solución democrática institucional respecto del mundo llamado “desarrollado o industrializado”. Nos han dicho que si queremos parecernos a ellos en estos aspectos – y vaya que sí queremos – debemos de seguir las recetas liberales que con tan variopinta suerte – favorable al final – han seguido estas sociedades occidentales desarrolladas en los últimos siglos. Pero lo que no nos dicen – al menos de manera más específica – es que el desarrollo en ciencia y tecnología ha sido decisivo en la consolidación del lugar que ahora ostentan.

Una de las múltiples lecturas que pueden hacerse de las protestas en la reciente reunión de la Organización Mundial de Comercio en Seattle es que el proteccionismo de las potencias a sus productos se puede deber, en parte a un recelo por la adquisición, “demasiado fácil”, del know-how tecnológico por parte de países en “vías de desarrollo”.

Pero antes que nada, ¿es o no cierto que la ciencia y la tecnología son pilares en el desarrollo sostenido de cualquier nación dentro del esquema liberal? De precarios Estados-nación al final de la Edad Media algunos conglomerados europeos desarrollaron el moderno concepto del capitalismo en la Edad Moderna. A pesar de los arrebatos del régimen monárquico y feudal al principio y de las ideologías totalitarias y mesiánicas al final, se estableció un equilibrio estratégico entre las grandes potencias de cada época – porque hasta la identidad de las potencias imperantes cambió el siglo en siglos: España en el siglo XVI y XVII, Francia en el siglo XVIII, Inglaterra en el XIX y los EEUU en el XX – basado en complejas consideraciones de poder devenido de aspectos económicos, militares y geopolíticos. Todo ello se consolidó no sin enorme derramamiento de sangre.

Ya el historiador inglés Paul Kennedy en su libro Auge y caída de las grandes potencias concluye que todos estos ordenamientos fueron influenciados enormemente – en algunos casos únicamente – por factores económicos. El financiamiento en las gestas de colonización imperial en el resto del mundo y las guerras de poder en Europa fue crucial para su éxito. Y las operaciones financieras se sustentaban en el comercio exterior extendido en toda Europa e incluso en el resto del mundo. El éxito de ese comercio se debía a su vez a los avances científicos y tecnológicos de la época. Quien pudiera ofrecer los mejores arcabuces tendría las mayores ganancias. España apostó por las riquezas primarias, no desarrolló ni ciencia ni tecnología - a deferencia de Francia -, y se expandió demasiado debilitando sus posiciones. Finalmente sucumbió en hegemonía y hoy en día tiene una ubicación desventajosa respecto de las otras potencias. Eso explica – en parte – porque no heredamos un culto por la ciencia y la tecnología de nuestra etapa colonial en el Perú. Por el contrario, Inglaterra llevó la tecnología a su más alto estadio en el siglo XIX con la industrialización basada en la maquina de vapor, y con ello consolido su posición hegemónica de posición hegemónica de superpotencia. Estados Unidos hizo lo mismo un poco más tarde, impulsando la microelectrónica a niveles que han revolucionado nuestro modus vivendi y operandi presente. En suma, no hay desarrollo sostenido en el tiempo sin ciencia ni tecnología, y los países avanzados tienen a estas actividades en un lugar privilegiado. Saben que se constituye en su mejor ventaja comparativa. Por ello de destinan porcentajes sustanciosos del PBI (más del 5% de acuerdo al Banco Mundial). Nuestro país se encuentra sumamente atrasado en esta materia no sólo comparando con los países industrializados, sino también con los países de la región. Recuerdo que el presidente Fujimori ofreció en varias ocasiones hacer del Perú un país líder en América Latina. No hay forma de lograr esto sin ciencia ni tecnología. Lo demás es pura demagogia que sólo conducirá a un espejismo de desarrollo temporal. Ahora, ¿existe algún candidato presidencial que haya señalado un interés por este tema? Seguiremos esperando, pero esperemos que no sea demasiado tarde.

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