Wednesday, November 14, 2007

Humanicemos con Tecnologia

27-Febrero-2000

HUMANICEMOS CON TECNOLOGÍA

En un artículo publicado recientemente con el título Humanicemos la globalización se afirma que la priorización en tecnología es la principal causante de la grave recesión en Latinoamérica. Nos es así. Por el contrario, es más bien la falta de tecnología una de las razones por las que nuestro crecimiento económico se haya estancado o tenga un límite. Lo curioso es que el mismo artículo sostiene que, por el contrario, EEUU experimento un enorme crecimiento económico y como consecuencia de ello los niveles de desocupación es ese país con casi inexistente. Pero lo que no se dice es que el mismo presidente Clinton ha reconocido que la razón de este crecimiento económico ha sido precisamente el desarrollo de la innovación científico – tecnológica en la creación de nuevas actividades económicas y, en consecuencia, de nuevas fuentes de trabajo.

Las razones de la recesión en nuestra región son distintas. Entre las razones coyunturales podemos citar las crisis financieras mundiales recientes que han sido ampliamente analizadas por los especialistas. Entre las de fondo – y muy generalizadamente – es posible afirmar que nuestros países están aún pagando las consecuencias heredadas de regímenes con políticas populistas que pulularon en la región no hace muchos años.

Concuerdo en que la tecnología deba estar al servicio del hombre y que incentivar una serie de valores que parecen irse perdiendo frente a una corriente de excesivo materialismo cuyo signo post modernista más destacado es precisamente la tecnología. Pero ese es terreno de la educación. La economía por su parte, debe hacer que todo ello se pueda poner en marcha en un ambiente de bienestar apropiado. Y la experiencia de los países avanzados a lo largo de la historia reciente muestra que el desarrollo de ciencia y tecnología es vital para que dicho bienestar se dé con plenitud.

No confundamos, pues, desarrollo de tecnología con el uso de la misma.



HUMANICEMOS LA GLOBALIZACION


Durante los últimos veinte años del siglo pasado la tecnología ha avanzado a pasos tan enormes y rápidos que cuando empezamos a entender o aprender a utilizar un adelanto tecnológico ya el siguiente lo tenemos encima. Particularmente la mayoría de nosotros no se podría imaginar el mundo de hoy sin computadoras, televisión por cable o telefonía celular. Tampoco podemos evitar usar términos como globalización, e-mail e internet en nuestras conversaciones. Sin embargo, la tecnología no tiene sentido si en el centro de todo no está el hombre.

La tecnología debe estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de ella.

En los últimos años se ha priorizado equivocadamente la tecnología de tal forma que hoy nuestra región sufre como consecuencias de ello uno de los más grandes índices de desempleo en toda su historia sólo comparables a los sufridos por los Estados Unidos de Norteamérica con motivo de la gran recesión de los años 30.

Miles de empresas de todo giro de negocio han quebrado o se encuentran a punto de quebrar, lo que ha llevado a millones de latinoamericanos a vivir en la más absoluta indigencia.

Tanta es la pobreza acumulada que hoy se habla de un nivel socioeconómico denominado “E” donde podríamos ubicar a aquellos para los cuales cada amanecer significa dar gracias a Dios por un día más de vida.

Sorprendentemente, la economía de los Estados Unidos ha experimentado un crecimiento tal que hoy, en ese país, el desempleo prácticamente no existe y las empresas en casi su totalidad acumulan ganancias por centenares de millones de dólares.

Qué ironía, el país más rico de la Tierra se sigue haciendo más rico y nuestros países latinoamericanos cada vez más pobres.

Esto lo podemos leer en los diarios cuando las grandes corporaciones mundiales anuncian sus resultados trimestrales y señalan utilidades netas de miles de millones de dólares.

Es cierto que no podemos paralizar el avance de la tecnología, porque ello puede traer beneficios en la biomedicina curando por ejemplo el cáncer o el sida. Por otro lado, no todo puede ser tecnología porque casi siempre significa por parte de las empresas la menor utilización del recurso humano basando sus decisiones únicamente en un simple cálculo de reducción de costos y mayor rentabilidad.
Ante esto cabe preguntarnos y reflexionar si no existen límites para la acumulación de riqueza de un lado y la miseria del otro. Desde mi punto de vista es un problema de ética que solo podremos superar cuando rescatemos valores tremendamente poderosos y olvidados, como la solidaridad, la voluntad de servicio y el respeto.

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