21-Agosto-2000
CLONACIÓN, CIENCIA Y DESARROLLO
Recientemente, el gobierno británico autorizó la investigación científica referida a la clonación de células humanas con fines terapéuticos, que dando prohibida la de los fines reproductivos. La implantación del núcleo de una célula humana en un óvulo al que se le ha extraído el suyo propio genera un embrión (clonación) al que se le extrae células madre. Con un apropiado cultivo de éstas pueden generarse tejidos específicos que son idénticos a los del ser humano que donó la célula original. Utilizando luego técnicas diferenciadas es posible generar tejidos neuronales, digestivos, musculares óseos, etc., es que pueden sustituir tejidos muertos o degenerados en un paciente potencial sin problemas de incompatibilidad, constituyéndose en un poderoso tratamiento contra formas de cáncer y otras enfermedades degenerativas.
ASPECTO ETICO
Hasta hace poco, el avance de la biotecnología había hecho posible la manipulación de genes humanos. Este hecho generó intensas polémicas de carácter ético que acabaron por prohibir todo tipo de ingeniería genética humana en los países con posibilidades de hacerlo. Estados Unidos, por ejemplo, prohibió el uso de cualquier recurso fiscal con tal fin. Otros países avanzados hicieron prohibiciones más severas y explícitas. Entre ellos, varias naciones europeas. No obstante, la reciente flexibilización de la legislación británica al respecto es una muestra de apertura hacia un hecho que en la praxis puede aliviar el dolor y salvar la vida a millones de personas. En efecto, éste es un ejemplo muy ilustrativo de la necesidad de incorporar patrones flexibles de legislación en temas científicos – tecnológicos. La naturaleza misma de la investigación fundamental y aplicada hace virtualmente imposible predecir con exactitud los descubrimientos y desarrollos en ciencia y tecnología.
Por lo general, las invenciones ofrecen aplicaciones inmediatas, generando nuevas actividades económicas y nuevas fuentes de trabajo, favoreciendo de esta forma el crecimiento. En gran parte, por este fenómeno se explica el fuerte crecimiento económico de Estados Unidos en los últimos años. Las actividades de tecnología de punta avanzan a mayor velocidad comparada a la que nos tenía acostumbrados cualquier otra actividad económica. Como tal, se hace necesaria una coyuntura legal flexible con el fin de no obstaculizar esta dinámica, tan deseable para la generación de empleo y el crecimiento.
Con todo, no se debe negar que existen fuertes intereses económicos de por medio, que no son ajenos a los intereses particulares de las potencias. En Estados Unidos, por ejemplo, empresas privadas que brindan servicios vinculados a la biotecnología han ingresado en gran número al competitivo mercado tecnológico estadounidense en los últimos años, a pesar de la legislación tributaria federal es sumamente dura en el rubro biotecnológico. La reciente experiencia monopólica de Microsoft, el emporio mundial del software, ha hecho que las políticas estatales regulen con mayor rigor a las compañías que emprenden negocios relacionados con nuevas tecnologías. Y esto se hace para asegurar una competencia más justa, con igualdad de oportunidades. Regular el mercado aquí no es ningún mito. De la misma forma como se alimenta estas actividades flexibilizando ciertas normas que entorpecen su despegue, al mismo tiempo se evita con otras normas el desborde de capitales que beneficie sólo a un grupo reducido. Como resultado de la competencia habrá compañías que se consolidarán y otras que fracasarán hasta que se alcance un cierto nivel que a la postre permita desregularizar un tanto, aunque siempre evitando toda posibilidad de favorecer la creación de monopolios. Con este procedimiento de aproximaciones sucesivas finalmente el sistema encuentra su equilibrio. Lo más importante de este proceso, empero, es que en el ínterin se han creado nuevos empleos y la economía ha crecido sanamente.
Nuestro país, inmersamente rezagado en materia científico – tecnológica, debería ser consciente que si tarde o temprano aspira a alcanzar niveles de excelencia en la región será menester impulsar estas actividades tendiendo a desarrollar nuestros propios “nichos” de desarrollo tecnológico, inspirados en nuestra realidad y con posibilidades de competir con éxito en el extranjero. Somos un país en el que el grueso de los agentes económicos se desenvuelven en las actividades primarias y de servicios. Puesto que el desarrollo tecnológico es una labor que toma décadas y va de la mano con la educación, los recursos económicos y la formación de personal técnico altamente especializado, se requiere que la clase política haga el esfuerzo de mirar el largo plazo y consolide un plan de desarrollo consensual y multisectorial de estas actividades. Esperamos que este gobierno que ha iniciado su periodo se anime a impulsar este proceso antes de seguir dejando que la brecha con los países ricos y algunos de la región se incremente cada vez más.
Wednesday, November 14, 2007
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